Autor: Brenda Jeanett Faro - Eduardo Comellas
Fuente: CONAGUA 2007
Resumen:
La gestión integral de los recursos hídricos se enmarca en un nuevo paradigma de la relación Estado-Sociedad en la gestión del agua. La Global Water Partnership la define como un “proceso que promueve la gestión y el desarrollo coordinado del agua, de la tierra y de los recursos relacionados, con el fin de maximizar el bienestar económico y social resultantes de una forma equitativa y sin comprometer la sustentabilidad de los ecosistemas vitales”.
Así, la GIRH plantea una visión ideal del modo en que deberían ser gestionados los recursos hídricos. Sin embargo, al confrontarse estos ideales con la realidad surgen problemas conceptuales y operativos: captura de los organismos de control, desidia o imposibilidad de participación de algunos miembros, exclusiones forzadas, coordinación interinstitucional fragmentada, presencia de bienes comunes, etc. Estos problemas conducen irremediablemente a la necesidad de efectuar negociaciones, las cuales no siempre son ajenas a conflictos.
Teniendo en cuenta este contexto, se presenta una serie de pautas a tener en cuenta para la resolución de estos conflictos: identificación de los temas conflictivos, su nivel e intensidad; identificación de los actores principales; identificación del contexto histórico, su distribución geográfica y temporal; identificación de la estructura social, económica, política e institucional. Se presentan también algunos supuestos y herramientas de utilidad.
Además en este trabajo, se introduce uno de los aportes de las Ciencias Económicas para la resolución de conflictos. Tal herramienta se basa en la Teoría de Juegos, perfeccionada por John Nash, y la cual brevemente postula que una situación de negociación en conflicto entre un organismo principal (o de control) y un agente, puede ser resulta de manera favorable hacia el ente de control, si es que éste es capaz de establecer adecuados incentivos para influir en las decisiones y la conducta de las partes controladas.
Aquí se demuestra mediante un caso hipotético, como dos empresas que contaminan un recurso hídrico y ocultan la información de su accionar al organismo encargado de controlarlas, se deben ver obligadas a confesar y cesar su accionar contaminante luego de que el Estado u organismo de control coloca incentivos basados en los postulados de Nash.